Hubo un tiempo en que el País Vasco tuvo una casa regional muy activa en Mallorca. Pero como un rescoldo se fue apagando. Quizá por ello la persona que estaba al mando decidió abrir su propia casa vasca. Un lugar donde promover aquí, en estas tierras mallorquinas, la comida de allá. En resumen, una casa donde ofrecer esa comida tradicional que preparan con tanto amor las “amas y los aitas”. Así que con ese objetivo nació la taberna vasca Jai-Alai.

La taberna vasca Jai-Alai o la Fiesta Alegre

La expresión vasca Jai-Alai podría traducirse como Fiesta Alegre y con ese nombre se conocen los frontones de pelota vasca donde se juega la modalidad de cesta punta, la más espectacular de todas. Para que no haya ninguna duda de la pasión que despierta este deporte toda una pared del comedor está pintada con una representación de un partido de cesta punta.

Restaurantes en Palma: Jai Alai

Zona de bar del Jai Alai

Nada más entrar te das cuenta que la taberna acaba de ser reformada, todo está nuevo, luciente. El espacio está distribuido en dos salas. A la derecha la del comedor, más pequeña y con un carácter más reservado. Y la principal, donde está la barra, varias mesas y, al fondo, un colmado con una selección de productos vascos.

En Jai-Alai puedes elegir comer en la barra, en las mesas frente a ella o en el comedor. Y para comer puedes elegir entre la carta, las sugerencias de la casa o el plato del día. La carta fija es más bien reducida, sencilla. La primera sección de la carta está elaborada con productos de venta del propio colmado. Encontramos anchoas y bonito de Getaria, quesos artesanos o los espárragos de Navarra. A continuación vienen los platos para picar, nueve en total, y luego los tres de una mayor consistencia. Se cierra la carta con los postres que ofrecen un surtido variado a elegir.

Un restaurante en Palma con platos del día y también menú

Una gran pizarra negra anuncia en su lado izquierdo los platos del día y en el lado derecho las sugerencias. Hay un único plato por día y están anunciados todos los de la semana a precios muy asequibles. Y en la misma pizarra están las sugerencias de la casa, donde encontramos los grandes y tradicionales platos vascos. Aquí también se mantienen unos precios muy razonables, oscilando todos entre nueve y quince euros. Destacan entre las sugerencias: el puding de kabratxo, el bacalao al ajoarriero, el txangurro, la merluza a la bilbaína o el chuletón de ganado mayor D. O. País Vasco.

Así que elijo dos de las sugerencias. De primero alcachofas con almejas y de segundo callos a la vizcaína. Buen plato el primero, menos afortunado el segundo. Las alcachofas, que mantienen el sabroso tronco, y las almejas tienen una buena cocción. Y consiguen una gran concentración de sabor en la salsa, un punto espesa y con ese sabor a sal que proporciona el marisco. Por otro lado en los callos se echa en falta una mayor contundencia, se añora el chorizo y la morcilla, incluso algo de cerdo. En este plato predomina el sabor a pulpa de pimiento choricero, y le falta lo más preciado en los callos: la gelatina.

El gran momento de los postres

En una bandeja circular de hierro llega el surtido de postres. Siete recipientes de cristal con siete elaboraciones distintas. Todos al mismo precio. Sin distinción. Desde un principio es difícil elegir uno. Al final me decanto por uno de los grandes clásicos vascos: el goxua.  Es éste un postre alavés elaborado con una base de nata montada, con bizcocho, crema pastelera y caramelo líquido. Sin duda extraordinario, para repetir, no me extraña en absoluto que sea el más solicitado en esta taberna vasca.

En conclusión Jai-Alai es eso, una taberna vasca en tierras mallorquinas.Y se apuesta por la cocina tradicional, por el producto vasco, sin más pretensión que la de ofrecer una buena comida casera y un ambiente y un trato muy, muy familiar. Y eso siempre es de agradecer.

 

by Jaime Vidal