Atrás queda el invierno y con él una de las fiestas patronales más queridas en la isla. La festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales, es la fiesta de invierno más importante que se celebra en la isla de Mallorca. El día 17 de enero y, muy especialmente, la noche previa, es sinónimo de fiesta y tradición en la gran mayoría de pueblos de Mallorca. La noche previa, la del 16 al 17, conocida aquí como “sa revetla”, está asociada al fuego y a los demonios. Es una noche bruja.

Sa revetla de Sa Pobla

De entre todos los pueblos el que goza de mayor prestigio y más tradición en la celebración de “sa revetla” es, sin duda, Sa Pobla. Allí, al igual que en los otros pueblos, la noche de Sant Antoni se identifica especialmente con los “foguerons”. Los foguerons son gigantescas hogueras que encienden los vecinos en la plaza mayor del pueblo. Toda la noche transcurrirá alrededor del fuego. A su vera te quitarás el frío, cantarás, bailarás, beberás y sobre todo comerás. En las brasas de la hoguera se asarán los embutidos elaborados en las recién finalizadas matanzas del cerdo. Sobre ellas se asarán las deliciosas y famosas sobrasadas mallorquinas. También los más desconocidos pero no menos espléndidos butifarrones y longanizas. Hogueras, cánticos con zambomba, fuegos de pirotecnia, cabezudos, demonios… Es una noche bruja.

Pero hay una comida típica y propia de la celebración de Sant Antoni que distingue a Sa Pobla de los otros pueblos, y es la “espinagada”. Esta comida está asociada de manera inmutable a este pueblo y a esta fiesta.  En la magna obra “Las Baleares”, escrita por el ilustre Archiduque Luís Salvador entre 1869 y 1884, ya hay constancia de esa elaboración poblera.

La “espinagada” un producto isleño querido y popular

La “espinagada” es una coca salada tapada, o sea, una especie de empanada, rellena básicamente de anguila y acelgas y/o espinacas. Antiguamente las anguilas eran pescadas en la propia Albufera de Sa Pobla, hoy parque natural. Desgraciadamente su producción prácticamente se ha extinguido y ante la gran demanda existente deben traerse del exterior.  Aunque en los últimos tiempos han aparecido otras variedades de “espinagada” como la de lomo de cerdo con col, o la de cazón, la tradicional, la clásica, sigue siendo la de anguila.

Se calcula que se consumen unas cuatro toneladas de anguilas cada festividad de Sant Antoni en Sa Pobla. Estas anguilas provienen de la Albufera de Valencia o del Delta del Ebro en Tarragona y se pueden comprar vivas en las pescaderías de Sa Pobla.  Normalmente el kilo de estas anguilas ronda entre los 18 y los 19 euros. Aunque las malas lenguas rumorean que aún es posible encontrar en alguna casa particular anguilas pescadas en la albufera local.

Producto isleño: Espinagada

La receta

La anguila deberá dejarse en adobo de aceite y pimienta negra la noche antes  de cocinarse, pero sin sal, pues ésta le mancha la piel. Se hará la pasta de la empanada con harina, agua y manteca o aceite. Se estirará y se cubrirá con las acelgas y/o espinacas, cebolletas y perejil. Luego pondremos la anguila a trozos, la taparemos con la pasta y la hornearemos. Dependiendo del gusto se puede hacer picante o no. Pero en Sa Pobla se hace picante, es casi una obligación. Pero picante… picante.

Si durante esos días no conoces a nadie de Sa Pobla que pueda invitarte a comer “espinagada” casera, tendrás que conformarte en comprarla en hornos y panaderías o restaurantes. No te preocupes, es posible encontrar algunas de excelente calidad. De hecho, prácticamente todos los hornos y panaderías de Mallorca elaboran esos días espinagadas. Puedes comértela en los días previos o posteriores a la festividad, pero recuerda, nunca te sabrá igual que si la comes alrededor  de los “foguerons” de Sant Antoni.