“La calidad no cuesta. No es un regalo, pero es gratuita. Lo que cuesta dinero son las cosas que no tienen calidad -todas las acciones que resultan de no hacer bien las cosas a la primera vez”

Ojo a como interpretamos la palabra Low Cost. 
A veces tiene connotaciones negativas. 
Precio ajustado a la realidad y calidad es lo que yo entiendo por ello. 
Un buen menú diario, un sabroso bocadillo, una comida rápida de ensaladas / pasta / etc. Todos se ajustan a esa categoría. Lo que está claro es que el cliente (el que manda) quiere pagar por una realidad no por fantasías. 
Todo vuelve a su sitio …



En este post transcribo un articulo sobre este apasionante tema con interesantes opiniones de gente muy experta y profesional.


El “Low Cost” en Restauración

A pesar de los esfuerzos de la restauración tradicional de adaptar su oferta a la crisis, con menús y fórmulas económicas, los formatos ‘low cost’ se abren paso en el mercado español. 
Según el informe de Cadenas de ‘restauración’ de la consultora DBK, la comida rápida es el único formato que crecerá tanto en el 2010 como en el 2011, con un incremento anual del 4% y el 5%, respectivamente. Será el único tipo de restaurantes que empezará a recuperarse tras un 2009 negro en el que los restaurantes tradicionales de servicio en mesa sufrieron una caída del 19% de la facturación. 

En cambio, los establecimientos de autoservicio y comida para llevar resistieron en el 2009 con un descenso de los ingresos del 2,5%, según datos de la consultora DBK. En total, el sector de la restauración facturó 18.450 millones de euros en el 2009, lo que supone una caída en valor próxima al 16% respecto al año anterior.

“El sector de la restauración acumula 39 meses seguidos de caídas y en global se han perdido más de 4.000 millones de euros”, explica Ignasi Ferrer, consejero delegado de The Eat Out Group, líder español del fast food que cuenta con cadenas como Pans & Company, Fresc Co o Ribs. La crisis ha modificado drásticamente los hábitos de los consumidores, que o bien optaron por quedarse en casa o bien apostaron por propuestas más económicas.

“En el 2009 dimos un giro estratégico a algunos de nuestros formatos para adaptarnos a la nueva situación y este 2010 hemos obtenido muy buenos resultados”, añade Ferrer. La cadena Fresc Co sufrió cambios en la decoración y los menús para hacer sus restaurantes más acogedores, cuando antes primaba la rapidez. 
También los locales de Pans & Company se han adaptado, porque los consumidores que antes se llevaban los bocatas a la oficina ahora muchas veces se quedan a comer en el propio restaurante. “El consumidor busca precio, pero también una marca de confianza”, explica Ferrer. 
Con estas modificaciones, algunos de sus formatos han crecido hasta un 8% en el 2010.

Dentro de la categoría de comida rápida, además de los negocios tradicionales de hamburguesas, pizzas y bocatas, que han mostrado su resistencia a la crisis, surgen nuevos formatos importados de países europeos y Estados Unidos que se implantan principalmente en las grandes ciudades. 
Son establecimientos en los que el cliente elige y adquiere el producto en la barra, ya sea para llevar o para tomar en el propio local, y en el que ha desaparecido la figura del camarero. Envases de cartón plastificado preparados para servir comida caliente y cubiertos de plástico o, incluso, palillos sustituyen la vajilla y la cubertería tradicionales y no es necesario lavar los platos. 
Según una encuesta reciente elaborada por PWC, antes de la crisis, solamente el 11% de los consumidores frecuentaba este tipo de restaurantes low cost, una cifra que con la crisis se ha incrementado hasta el 39%. 
En cambio, los establecimientos de gama alta eran frecuentados por el 30% de los encuestados antes de la crisis, y con la nueva situación esta cifra ha caído hasta el 6%.

“El mercado español está todavía por explotar, aunque quizás el momento de consumo no es el mejor, pero este tipo de formatos son los que mejor se adaptan a los gustos de los consumidores en momentos de crisis”, explica Rami Lev, socio de la cadena holandesa Wok to Walk (wok para llevar), que abrió su primer establecimiento en España hace dos años en el Raval barcelonés. 

Hoy cuenta con cuatro restaurantes, dos en Barcelona, uno en Valencia y otro en Madrid, abierto hace apenas tres meses, y ya ha establecido oficina en la capital catalana para controlar todo el mercado ibérico. “En Portugal nos aliamos con el franquiciador de la cadena Vitaminas & Companhia y en el 2011 tendremos cerca de 25 locales”, explica el socio de Wok to Walk. La compañía cuenta con cuatro establecimientos propios en Amsterdam y 32 franquicias en Europa y en Latinoamérica.

En la misma línea, tres socios están implantando en España Pasta Corner, la fórmula de la pasta fresca rápida para llevar, que acaba de abrir su primer local en el Centro Comercial Glòries, en Barcelona. 
En el 2011 abrirán el segundo local en el centro de la ciudad y abordarán un plan de expansión a base de franquicias. “En Glòries captamos tanto el cliente del mediodía de las oficinas de la zona como el tráfico que genera el área comercial”, explica Philippe Casara, gerente y socio junto con otros dos inversores. 

La fórmula incluye la opción de poder comer a todas horas y poder hacerlo en el propio restaurante, paseando por la calle, en la oficina o en casa. 
En este caso, la pasta fresca se cocina en tres minutos y la carta contiene 9 tipos de pasta y 9 salsas, con lo que hay más de 80 opciones para elegir. “Es una fórmula que ya funciona con la pizza, y nosotros aportamos un menú económico y sano”, añade Casara. La compañía prevé facturar un millón en el 2011 y abrir en varias ciudades.

EL MENÚ, EL ‘FAST FOOD’ LOCAL

“Es cierto que se empiezan a implantar cadenas nuevas de comida rápida, pero desde el gremio reivindicamos el ‘fast food’ local, el de menú al mediodía de entre 9 y 10 euros con comida de verdad”, argumenta Gaietà Farràs, presidente del Gremi de Restauració de Barcelona. 
Según Farràs, la restauración ha hecho un esfuerzo ímprobo durante los dos últimos años para adaptar la oferta a la nueva situación del consumo. En el 2009 y el 2010, raro ha sido el restaurante, incluso los más selectos, que no contara con un menú económico, menú nocturno o plato combinado para atraer a la clientela. 
Incluso muchos restaurantes preparan menús de fiambrera de comida casera para que el cliente se lo pueda llevar a la oficina. “Tenemos un modelo prácticamente único dentro de Europa y aunque crezcan las cadenas, los bares y restaurantes de toda la vida tienen un papel muy importante”, concluye Farràs.

Fuente: Agencias

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Josep Moré