¿El mejor bocadillo de calamares?

Hay ciertas comidas, ya sean platos, tapas o bocadillos, que por la aceptación y el deseo unánime que despiertan en la mayoría de estómagos se convierten en clásicos, en inmortales. El bocadillo de calamares es un claro ejemplo. Especialmente famosos son los de Madrid, y en concreto los bocadillos de calamares de los bares que rodean la Plaza Mayor. Pero bien es cierto que no hay provincia que no tenga varios bares especializados en este delicioso bocata.

«El bocadillo de calamares es una de las mejores «experiencias foodies»

experiencias foodies

El bocata inmortal

Nos encantaría recibir vuestras opiniones, incluso vuestros rankings, de los mejores sitios de vuestra ciudad para comerlos. Puedes comentarlas aquí

En la mía, Palma de Mallorca, estamos de luto. Pues uno de los mejores de todos, Casa Mikel, cerró sus puertas el pasado 30 de diciembre. Vaya esta crónica en memoria de sus espléndidos bocadillos de calamares.

«Los primeros bocadillos de calamares en Casa Mikel»

Todo empezó en 1980. Los propietarios eligieron un único día de la semana para preparar este bocadillo, el viernes. Al principio todo fue bien, sin agobios, pero al poco tiempo la voz se corrió. En Casa Mikel hacen unos bocadillos de calamares extraordinarios, se decían unos a otros. Y claro, cada viernes se generaba un caos de gente. Se formaban larguísimas colas en la acera y se agotaban los bocadillos, nunca había suficientes para todos. Se servían setenta kilos de calamares en dos horas y media y eso es mucho calamar. Al final tuvo que ceder y prepararlos a diario.

«Y eso es mucho calamar»

 

bocata calamares en Palma

 

 

Como apreciaréis en las fotos, el panecillo, que no barra, se untaba con tomate y se regaba con aceite lo que hacía que fuera mucho más jugoso. Es esto algo muy típico de aquí, tradicional de las islas.

Fruto de la influencia del  “pamboli” (pan con tomate restregado y aceite) todos los bocadillos se preparan así.

Un dato importantísimo: los calamares de Casa Mikel son frescos, y estaban limpiados y cortados por ellos. El ligero rebozado era crujiente, sabroso, sin rastro de aceite reutilizado. Lo servían recién hecho, caliente, con el bocadillo crujiente y templado por la temperatura. Era abundante en aros de calamar, lo que hacía que predominara el sabor del molusco al del pan.

En fin, era una auténtica delicia que sin duda podía competir con cualquiera de los elaborados en los bares de la Plaza Mayor de Madrid, los bares de referencia cuando se habla de bocadillos de calamares.

«Comienza de nuevo una nueva búsqueda para experiencias foodies»

Pero mientras allí continúan abiertos aquí cierra uno de los mejores. Adiós a los bocadillos de calamares de Casa Mikel. Y ahora qué. ¿A dónde ir a comerlos? No lo sé, pero desde «experiencias foodies» de www.restaurantesdeexito.com los buscaremos y os lo haremos saber.

Un cocinero sin restaurante: No dejes de leer el articulo de la sección «Hoy hablamos con» Tomeu Arbona de el Fornet de la Soca.

Ya sabes que en nuestra web www.buffetdehotel.com encontrarás respuesta a todas las preguntas que te pueden surgir sobre este gastromundo.

Jaime Vidal
Plumilla en www.restaurantesdeexito.com